El Primo de Rajoy

Durante mi primer año de instituto (1993), tuve que hacer un trabajo sobre la UE, la CE y El Tratado de Maastricht. Por aquel entonces, yo apenas sabía nada de política, así que me limité a recoger lo que decían los periódicos y los telediarios. Los redactores del texto lo envolvían con un extracto del mismo, que decía: “el presente tratado constituye una nueva etapa en el proceso creador de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa, en la cual las decisiones serán tomadas en la forma más próxima posible a los ciudadanos”. Qué gran mentira, vista dos décadas después.

A pesar del aparente beneficio social que aquel tratado aseguraba para los miembros de la unión, había quien se oponía a él y, no solo en España. Mi inmadurez no podía entender cómo alguien se posicionaba en contra de algo que reafirmaba y, consolidaba el progreso y el bienestar común de todos los destellos brillantes de aquella bandera de fondo azul. Pero lo cierto es que tenían motivos. Se entregó el poder a instituciones que no eligen a sus dirigentes de un modo democrático, ni responden a cuestiones sociales, sino mercantiles. El control económico fue asumido en su totalidad por el BCE, que es la misma mierda que gira entorno al FMI, y cuyos líderes, también elegidos a dedo, sirven a los intereses de los consorcios que los designan. Se fijaron objetivos militares que garantizaban el rendimiento de las empresas legales de armamento, ya que los conflictos abiertos en el mundo únicamente recurrían al mercado negro, y es en el negocio de las armas donde invierten activos los organismos antes citados. Ningún artículo declaraba la perpetuidad de los derechos laborales asumidos por la ciudadanía de cada nación, ni los englobaba, ni los equiparaba en un estatuto europeo con unas medidas sociolaborales mínimas a cumplir por todos los países. Pero sí se permitía una política agresiva de mercado, que facilita a las multinacionales costear la producción de un año, en sus plantas instaladas en el tercer mundo, con el beneficio de ventas de un mes en cualquiera de sus franquicias, situadas en las principales calles del continente. Ahora nos ofrecen la tecnocracia cómo solución. Pero los técnicos económicos hace años que nos gobiernan y son responsables del desierto  y el desamparo que nos rodea.

A día de hoy, cuando oigo hablar de la prima de Riesgo, me viene a la mente el primo de Rajoy. Me pregunto, si se conocen y, si Mariano hablará de él en sus reuniones con los otros jefes de estado de esa gran mentira llamada Unión Europea.

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