La ley del oeste

Quiero denunciar públicamente los abusos y desprecios sufridos por los usuarios de la línea de autobús que une las poblaciones de Tarragona y Pratdip, y que efectúa o debería efectuar parada en: Reus, Riudoms, Montbrió, Botarell, Riudecanyas, Vilanova D´Escornalbou y Mont-roig Del Camp. Gestionada por la empresa de transporte Hispano Igualadina, con sede en Igualada, e integrada al Grupo Monbus, cuyos autobuses lucen limpios y modernos en su página Web, y poco tienen que ver con las tartanas que cubren el recorrido de dicha línea. En ocasiones emplean vehículos urbanos con escasas plazas de asiento.

Cuando uno se desplaza en transporte público debe tener en cuenta que, por motivos ajenos a la empresa y a sus empleados, se acumule cierto retraso derivado por las inferencias del tráfico. Lo que no es normal es que el servicio pase antes de la hora establecida en los horarios y no espere a que esta se cumpla para salir, en muchos casos con más de diez minutos de adelanto. Eso es frecuente en todas las paradas de la ruta. No pasará otro transporte en tres minutos, ni en veinte, ni en sesenta. Tardará tres horas, si es que pasa. Hay gente que va a trabajar. Tampoco es normal que al llegar a la marquesina de Montbrió, el chófer pregunte si alguien va a Vilanova o  Riudecanyas, y de no ser así, decida por su cuenta y riesgo, o quizás siguiendo directrices de la empresa, no acudir a esas paradas, sin preocuparle en absoluto si en ellas hay alguien esperando el servicio, que deja de serlo en el momento en que no aparece.

He sido testigo de como un chófer ha cerrado la puerta y se ha puesto en marcha después de cerciorarse de que se aproximaba una mujer a la carrera, y tras advertirle los que estábamos a bordo, alegar: -la hora es la hora.

Como ya he dicho, esa gente a la que no recogen o dejan tirada, va a trabajar, y ellos sí deben cumplir un horario. Seguramente el taxi les cueste más de lo que perciben de jornal.

También son frecuentes los errores en el cambio, aunque nunca en favor del viajero, lo que me lleva a pensar que más de un autobusero avispado se saca un sobresueldo con lo que escatima a los pasajeros más incautos, que suelen ser personas mayores. También debemos añadir la práctica habitual de tomar rotondas por la izquierda, transitar en contra dirección y alcanzar altas velocidades en carreteras sinuosas, yendo parte del pasaje de pie.

Sería conveniente que, desde la propia empresa o  el grupo que la sustenta, o quizás desde el estamento oficial que gestiona y o autoriza sus licencias, llegara alguna auditoría.

Señores, estas poblaciones son zonas rurales, no el Far West, aunque ustedes y sus regentes sí sean bandidos.

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