Ramón Camí y Tipruko´s Beach Bar

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Hay personas y lugares que comparten cierto flujo magnético, se podría decir que determinadas auras están condenadas a encontrarse. Yo hallé, en el mismo círculo, dos de esas magias parejas. A Ramón Camí, le conocía de vista, aunque no sabía quién era. Me había fijado en él, alguna que otra vez, cerca de la Torre de Telégrafos, en Cambrils. Le acompañaba otro hombre, montaban un telescopio conectado a un portátil, y varias cámaras con sus respectivos trípodes. Ahora sé que Ramón, filma el sol. El día que nos conocimos, me sacó la foto que ilustra ésta entrada, le llamó la atención la frase de mi camiseta; “Negra y Criminal”, la librería por excelencia, otro de esos lugares que concentra altos niveles de magia y en el que confluyen alientos excepcionalmente especiales. Con Ramón Camí, tropecé en El Tipruko´s Beach Bar, en La Platja de L´Estany Gelat, en la que no hay paseo marítimo, ni club de vela a tiro de piedra, pero tiene el mejor bar de playa que te puedas echar a la cara. Supongo que todos los asiduos coincidirán en que de las cosas destacables del “xiri”, lo mejor es la música, se trata de los poquísimos garitos, al menos en ésta provincia, en los que puedas escuchar Vaya con Dios, por citar algo de la cuidada selección musical. Pero a mí, hay una cosa que me atrae particularmente, más allá del entorno y el enclave. Las mesas de la terraza son bobinas viejas. Una de ellas, mide 220 cm de diámetro, en su día fue distribuida por General Cable, lo confirma el sello de los laterales, pero no he podido encontrar ninguna marca ni referencia del taller en el que fue ensamblada, y la verdad es que me gustaría, porque es una obra de arte en hierro y roble, y yo le asigno la categoría de mueble. Salida del aserradero, con la madera aun en un nivel medio de secado, puede pesar alrededor de 400 kg. Su precio, nueva, antes de enrollarle los primeros kilómetros de cobre, supera los 3000 €. En el Tipruko´s, está enterrada a la mitad de su ancho, digamos que allí, ningún machote preguntará si puede juntar las mesas. Las bobinas de esa calidad pueden tener entre siete y diez usos comerciales como contenedores de tendido eléctrico, con los que va mermando su valor. Unas temporadas de playa acabarán completamente con ellas, el salitre y la humedad las matarán, las convertirán en leña, y la estructura de hierro, tarde o temprano, será carne de fundición amontonada en la esquina de cualquier chatarrero. Y en ésas andaba yo, cavando las fosas de ésos elefantes moribundos, cuando me encontró el objetivo de Ramón Camí.

(AQUÍ) Enlace al archivo de Ramón Camí en Saatchi Online

(AQUÍ) Enlace a la Fan Page de Tipruko´s Beach Bar

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